2.4.09

Sus ojos hablaban solos, y su sonrisa realmente me podía. Al mirarlo sentía un tipo extraño de felicidad, deben haberlo sentido alguna vez, es como si un rosa de a poco pintara el mundo al estar cerca de él, y los problemas uno a uno fallecieran en una enorme sonrisa. Al mirarlo sólo pensaba en besarlo, abrasarlo, nunca dejarlo. Amor, , amor.
Sin embargo, mi silencio reflejaba lo que mi angustia dictaba, el no lo notaba, pues yo callaba y mientras pensaba, en el final, en el momento en que ese rosa comenzara a borronearse y tras el la soledad empezara a instalarse. Una lágrima estuvo a punto de recorrer mi mejilla, cuando sus palabras me hicieron pensar y vivir ese momento de verdades y confesiones, y dejar el final para después, para el final.

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