28.3.09
Cuando piensas que ya no hay de que preocuparte, que ya nada podrá lastimarte, es cuando te das cuenta de que el dolor jamás parará. Sólo juega a esconderse, a engañarte. Intenta que pienses que todo ha pasado, que él ya se ha esfumado. Y cuando todo tranquilo nota, aparece, y así lo hará hasta que tomes conciencia de que nunca se irá y recién ahi lo podrás controlar y quizá conoscas la felicidad.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario